¡Si me amas! Pregunté a las cuatro esquinas
y el eco respondió a falta de tus labios vivos.
Pero no quiero tu mirada extraña,
ni un amor de sueños fundido en la escarcha.
¿Me amas? Dímelo antes del canto de los grillos,
antes que la noche se encoja en un capullo,
o que otros besos no dejen recalar los tuyos.
¡Dime si me amas! Dímelo antes del silencio,
antes que los zorzales arrullen al lucero,
antes que tu aroma alcoholice mi sangre
o que la noche me ahogue en desvelos.
No quiero dormirme en la duda
cuando asome la luna nueva, por eso dímelo antes.
No esperes que la niebla borre las estrellas
o que te lo exijan este domingo las campanas.
No quiero esperar el sepelio de las hojas
cuando el próximo soplo las desgarre de las ramas,
quiero saberlo antes del llanto de las nubes,
antes de la canción de lluvia en mi ventana.
¡Ámame! Dímelo antes del perfume otoñal,
antes que vuelvan a derretirse las montañas,
antes de los gladiolos y los jazmines.
¡Que me amas! ¡Dime que me amas!
antes que en tu baúl se destiñan mis versos,
antes que mi piel se convierta en harapos,
antes que tus lágrimas por mi se vistan de luto.
Dímelo antes que mis huesos duerman desnudos.